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Medio:
Cuba Ahora
Autor: Elson
Concepción Pérez - Fuente: Granma 30/03/05
Día: Abril
2005
Site:
http://www.cubahora.co.cu/index.php?tpl=principal
Mail: cartas@abc.es
La
Tierra es Todo
La
historia de la Palestina sufrida, humillada y
marginada, bien pudiera definirse como la
historia de la
Tierra.
Por
allí la vida gira, de una forma u otra, en
torno al lugar donde vivieron siempre y hoy se
les niega el derecho, de donde fueron despojados
luego, o donde son masacrados ahora.
Fue
un 30 de marzo, en 1979, cuando comenzó a llamársele
a esta fecha el Día de la Tierra.
Los
palestinos que vivían en la parte donde se
constituyó el Estado israelí, despojados de
sus propias tierras, emprendieron una protesta
que culminó con sangre árabe derramada por
doquier.
Para
muchos, se producía entonces la primera
Intifada, y por ello la fecha es recordada cada
año como símbolo de lucha y resistencia.
El
Yaum al-Ard (Día de la Tierra) nació de una
huelga general y una manifestación reprimida
por los soldados de Tel Aviv
A
este hecho se suman en orden cronológico
decenas y decenas de momentos en que la población
palestina, ya sea en Gaza o en Cisjordania, en
Jerusalén o en Ramallah, ha sido despojada de
sus asentamientos, sus casas destruidas, y los
lugares para ellos sagrados profanados por los
soldadesca israelí.
En
septiembre del 2000, cuando Ariel Sharon en
compañía de 200 uniformados entró en la
mezquita de Al-Aqsa, hecho que dio lugar a la
Intifada que aún hoy perdura; los habitantes
palestinos emprendieron las acciones de
resistencia al ver que su tierra y su lugar
venerado eran violados por el mismo hombre que
dirigió la masacre palestina de Sabra y
Shatila.
Hoy,
cuando Israel construye un muro de 400 millas
para aislar a los palestinos, miles de hectáreas
de tierra, sustento diario de esa población,
han sido expropiadas por el ocupante que se
adentra en algunas zonas de Cisjordania entre 4
y 10 millas, donde la población árabe cultiva
olivos y vegetales imprescindibles para su
subsistencia.
Una
verdadera cárcel al aire libre encerrará a la
población palestina en tres guetos amurallados,
con vallas electrificadas, sensores y cámaras,
privados de los más elementales derechos
humanos.
La
situación a la que se ha llevado a la población
palestina puede resumirse en algunos datos
proporcionados por organismos de Naciones
Unidas.
Entre
el 50% y el 60% vive bajo el nivel de la
pobreza, mientras el 62% de la población en los
territorios ocupados es considerada vulnerable
ante la falta de comida, vivienda y servicios de
salud.
La
ocupación militar israelí impone toques de
queda, aislamiento de poblaciones y aldeas, y el
corte de la entrada de ingresos y limita en
general sus medios de subsistencia.
La
situación es particularmente dramática para
los niños, en los que la desnutrición y la
anemia están alcanzando niveles de emergencia.
Cuatro
de cada cinco presentan carencias de hierro y
zinc —origen de las anemias—, que padecen
casi la mitad de los niños entre los 6 y los 59
meses, según un informe de la Organización
Mundial de la Salud.
En
su lucha por la tierra y por la patria, los
palestinos no solo han perdido a más de 3 000
de sus hijos víctimas de la represión israelí,
sino que más de dos millones de ellos han sido
obligados a emigrar y se les niega el regreso.
Y
los que quedan en los territorios ocupados de
Gaza y Cisjordania ven cada día agudizarse su
precaria vida, cuando los índices de desempleo
alcanzan la cifra hasta del 80% y se hace
imposible la asistencia de los niños a las
escuelas y la atención de los enfermos en
centros de salud.
Para
los palestinos la TIERRA es TODO, pero Israel
les niega su uso, en una acción criminal que se
hace con el consentimiento del Gobierno de los
Estados Unidos y la fría mirada de una
comunidad internacional que parece cómplice de
tanta injusticia.
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