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Medio:
ABC,
España
Autor: Juan
Cierco
Día: 10
de julio de 2005
Site:
http://www.abc.es/abc/pg050710/prensa/noticias/Internacio
Mail: cartas@abc.es
(Dirigirlo
a Juan Cierco)
"La lengua de hormigón avanza sin atajos.
Los dientes de alambradas, vallas, verjas,
zanjas, torretas de vigilancia, sensores electrónicos,
pistas de arena devoran todo lo que se cruza en
su camino. Ya sean casas que se destruyen;
olivos que se arrancan; campos de cultivo que se
arrasan; tierras ajenas que se confiscan..."
MN: Para
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La
cerca de seguridad según:
Muro
de la vergüenza, año II
ABU
DIS. La lengua de hormigón avanza sin atajos.
Los dientes de alambradas, vallas, verjas,
zanjas, torretas de vigilancia, sensores electrónicos,
pistas de arena devoran todo lo que se cruza en
su camino. Ya sean casas que se destruyen;
olivos que se arrancan; campos de cultivo que se
arrasan; tierras ajenas que se confiscan...
Un
año después de que la Corte Internacional de
Justicia de La Haya sentenciara en una decisión
histórica, ya aparcada y silenciada, que el
muro que Israel levanta en territorio ajeno era
ilegal, los ojos miran a Gaza; los oídos
escuchan los cantos de sirena de una evacuación
-también histórica- que le servirá a Ariel
Sharón de perfecta coartada para quedarse con
Cisjordania; los dedos palpan a diario una
realidad cada vez más injusta; los olores
podridos espantan la esperanza; los sabores
amargos enturbian cualquier menú...
Avanza
y no cesa
Más
de 213 kilómetros de los 622 diseñados ya están
construidos; otros 190 están en ejecución;
ciudades como Qalquilia, Tulkarem, Belén o Yenín
están aisladas; Jerusalén se ha dividido pese
a su eterna y santa unidad...
Un
año después de una sentencia recibida como una
victoria moral por los palestinos; ignorada por
Israel como una prueba más de que el mundo y la
comunidad internacional están en su contra, el
muro avanza y no cesa.
Lo
hace, según Sharón, padre de la criatura, a
ritmo demasiado lento. Lo hace habiendo cambiado
algunos itinerarios, casi todos lejanos de la Línea
Verde, por orden del Tribunal Supremo hebreo. Lo
hace con el apoyo del 90 por ciento de la
población israelí, deseosa de que ese muro,
esa valla, esa verja tapone las vías de acceso
de los terroristas suicidas palestinos.
Poco
importa que la frustración se multiplique en
las zonas palestinas cortadas en canal; que la
calidad de vida de las decenas de miles de
afectados se haya reducido; que los profesores
no puedan reunirse con sus estudiantes; que los
campesinos no puedan cultivar sus tierras; que
los pozos de agua queden más de un lado que del
otro; que las familias se dividan; que los
fieles no puedan acudir a rezar a los Santos
Lugares; que las puertas abiertas por los israelíes
estén casi siempre, y de manera aleatoria,
cerradas...
Poco
importa que los argumentos de la legítima
seguridad esgrimidos por Israel se diluyan como
azucarillos entre los posos del café de la
guerra demográfica, de las fronteras
unilateralmente establecidas, de los hechos
consumados... Poco importa que barrios de
Jerusalén como Al Ram, Abu Dis, Bir Nabala se
hayan convertido, o vayan a hacerlo en breve, en
guetos; que 275.000 palestinos vayan a vivir en
69 aldeas aislados, rodeados por el muro, sin
conexión libre con la vida real...
Poco
importa que Yaser Arafat ya esté muerto y
Mahmud Abbas sea un interlocutor válido.
Alerta
roja sanitaria
Poco
importa que el sistema sanitario palestino se
haya deteriorado hasta tal punto, como se
refleja en informes de Médicos del Mundo; Médicos
por los Derechos Humanos (israelí); la Media
Luna Roja (palestina), que 133.000 niños
menores de 5 años no vayan a poder ser
vacunados en tiempo reglamentario; que 117.600
mujeres embarazadas, casi 20.000 de alto riesgo,
no vayan a recibir servicios sanitarios en
condiciones; que 39.850 enfermos crónicos y
17.640 minusválidos se vayan a quedar sin
servicios especializados...
Todo
eso importa muy poco. Hoy sólo importa que se
lleve a cabo en las mejores condiciones
posibles, sin violencia, sin atentados, la
evacuación israelí de la Franja de Gaza. De lo
demás ya se hablará más tarde. O nunca.
De
la ocupación de Cisjordania, del estatuto de
Jerusalén, de la liberación de los presos, de
los derechos de los refugiados, de un Estado
palestino viable, del muro ilegal, condenado por
la Corte Internacional de Justicia de La Haya,
por la Asamblea General de las Naciones
Unidas... de todo eso a se hablará más
adelante. Cuando sea demasiado tarde.
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