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Medio:
La
Vanguardia, España
Autor: LLUÍS
AMIGUET
Día: 12
de julio de 2005
Site:
http://www.lavanguardia.es/web/20050712/51188928447.html
Colonos
judíos anuncian un plan para evacuar Gaza en
julio
MEIR MARGALIT, FUNDÓ
EL COMITÉ ISRAELÍ CONTRA LAS DEMOLICIONES
"Estamos
frenando la limpieza étnica"
Tengo 52 años. Nací en Buenos
Aires y fui educado como sionista para ir a
luchar por Israel a los 18 años: fui herido en
combate. En el hospital me hice preguntas y
reflexioné: podemos convivir con los árabes si
renunciamos al gran Israel. He fundado una ONG
que reconstruye las casas árabes demolidas por
los bulldozers israelíes
-Mi padre fue un superviviente del holocausto
que escapó de la Polonia ocupada. Era un
sionista convencido y me educó en Argentina en
la convicción de que el Estado de Israel era el
sueño más justo de este mundo.
-¿Y qué hizo usted por convertirlo en real?
-Me fui a Israel a los 18 años y poco después
me alisté en el ejército, el Tsahal. Mis
padres se reunieron conmigo unos años después
cuando mi hermano tuvo que irse de Argentina
huyendo de la dictadura.
-¿En qué arma se enroló?
-Infantería. Teníamos una doble misión como
tropas de choque y como constructores de
asentamientos judíos en territorio ocupado. Yo
participé con mis propias manos en la
construcción del de Netzarim.
-¿Ahora lo derribaría con sus manos?
-Sin duda, pero entonces yo era un combatiente
convencido y fui herido en la guerra del Yom
Kippur, en octubre de 1973. Yo era artillero en
un carro de combate y sufrimos un impacto de un
mortero enemigo.
-¿Heridas graves?
-Lo suficiente para hospitalizarme durante
meses. Fue ese internamiento el que cambió mi
vida.
-¿Cómo?
-En el hospital veía cada día madres que perdían
hijos, hijos que perdían brazos, piernas,
ojos... Y empecé a preguntarme: "¿Es
necesario todo este sufrimiento?"
-Buena pregunta.
-Recuerdo que desobedecí al doctor y me arrastré
hasta las urnas para votar a Sharon. Pero a la
vuelta, las dudas me asaltaron de nuevo y pensé:
"¿Tiene sentido tanto sufrimiento judío y
árabe sólo para llevar a cabo el delirio
expansionista del gran Israel?"
-¿Por qué pensó usted por su cuenta si sólo
era un soldado?
-Por eso al pensar mucho dejé de ser soldado.
Pero aun con esa decisión ya tomada tuve que
quedarme un año más en el ejército.
-Y esa mili supongo que se le hizo larga.
-Cuando te pones a pensar, se hace eterna. Me
arrestaron tres veces. Recuerdo que en una ocasión
por la Pascua dieron la amnistía a todos menos
a mí. Dejaron a un desgraciado de guardia sólo
para mí y pactamos que yo me iría a casa y él
también y que yo volvería el día antes del
fin de la Pascua y me encerraría a mí mismo en
el calabozo.
-¿Cumplió usted?
-Por supuesto. Nos dimos un gran abrazo al
volver a hacer de carcelero y preso. Fue un
alivio dejar las armas y matricularme en la
Universidad de Jerusalén.
-¿Encontró allí afinidades intelectuales?
-Estudié con Ilan Pappe, el motor de la Nueva
Historia de Israel.
-Ha sido huésped de "la contra".
-...Y fundamos Peace Now. Pensábamos que el
sionismo ya había conseguido su objetivo, un
Estado judío. Ya era el momento de convivir con
los árabes.
-¿Paz por territorios?
-No. Debemos devolver los territorios sin
condiciones y entonces estamos seguros de que
llegará la paz.
-¿No son ustedes un poco ingenuos?
-Trabajo con los árabes y le aseguro que confío
en ellos como en mis compatriotas.
-¿No le llaman traidor sus compatriotas?
-Sí. Mi hijo ha sufrido acoso en el colegio,
pero está de mi lado. La causa lo merece.
-¿Qué causa?
-La democracia en Israel. Es una farsa mientras
no incluya también a los árabes.
-Hay árabes que ponen bombas.
-De eso me acusan a mí: de connivencia con los
terroristas. Es un absurdo paranoico. El
sionismo que manda mantiene su plan
expansionista y degrada la democracia no sólo
para los árabes, sino también para todos los
israelíes. Vivimos una farsa como el aparti
heid en Sudáfrica. Con el fin de combatir ese
apartheid israelí fundamos Meretz, alternativa
de izquierdas por la paz y la integración.
-¿Cómo les fue?
-En Jerusalén, mi ciudad, conseguimos tres
concejales de los 21. Intentamos evitar la
limpieza étnica en la ciudad.
-¿Cómo?
-La policía a menudo confisca las cédulas de
identidad a los palestinos, primer paso para
expulsarlos. Yo les daba, como concejal, cartas
que acreditaban su vecindad.
-Supongo que su iniciativa molestó.
-La prensa me acusó de amparar terroristas y mi
hijo fue acosado en el colegio.
-¿Resistieron ustedes?
-Sí, pero el alcalde no nos pagaba y yo tenía
que alimentar a mi familia. Tuve que abandonar
el Ayuntamiento de Jerusalén.
-¿A qué se dedicó entonces?
-Fundamos el Comité Israelí contra la Demolición
de las Casas. Tratamos de detener la limpieza étnica
con la que las autoridades israelíes expulsan
familias palestinas de Jerusalén. Ellos las
derriban y nosotros las reconstruimos. El año
pasado derribaron 152 viviendas palestinas.
-¿Con el bulldozer?
-Sí, y nosotros vamos al día siguiente y sobre
los escombros volvemos a edificar.
-¿Y ellos no vuelven?
-Sí, pero nosotros también: la de Salim
Shawamre la reconstruimos cinco veces.
-¿Quién financia su trabajo?
-La Unión Europea nos ayuda.
-¿Quién se cansará antes: los demoledores
o ustedes?
-A ellos se les acaba el presupuesto antes.
-¿Los palestinos se fían de ustedes, judíos?
-En las últimas elecciones palestinas, varios
candidatos nos pidieron que les acompañáramos
en campaña. Creo que eso quiere decir que
reconocen nuestro trabajo.
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