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Durante
muchos siglos, Palestina fue un territorio
—escasamente poblado, pobremente
cultivado y en extremo abandonado— de colinas
erosionadas,desiertos
arenosos y ciénagas infectadas de malaria.
Hasta en 1880, el cónsul norteamericano
en Jerusalén informaba que la zona mantenía su
decadencia histórica.
«La población y riqueza de Palestina no han
aumentado durante
los últimos cuarenta años», afirmaba.12
El
Informe de la Real Comisión sobre Palestina
cita una relación de la planicie costera
[de la zona] en 1913:
La
carretera que va de Gaza al norte era sólo un
camino de verano adecuado para el transporte
en camellos y carretas… no había
naranjales, ni se veían huertos ni viñedos
hasta que uno llegaba a [la aldea judía de]
Yabna [Yavne]… La parte occidental, hacia el
mar, era casi un desierto… Las aldeas en
esta área eran pocas y escasamente pobladas.
Muchas ruinas de aldeas salpicaban la región,
pero debido a la frecuencia de la malaria,
muchas de ellas habían sido abandonadas por
sus habitantes.1
Lewis
French, el británico que era Director de
Desarrollo escribió sobre Palestina:
La
encontramos habitada por campesinos que vivían
en chozas de
barro y que padecían severamente la malaria
reinante… Grandes
áreas…estaban baldías… Los campesinos,
si no eran ellos
mismos ladrones de ganado, siempre estaban
dispuestos a darles
albergue a éstos o a otros delincuentes. Las
parcelas individuales… cambiaban
anualmente de manos. Había poca seguridad
pública, y el
destino de los labradores alternaba entre el
pillajey el chantaje de sus vecinos, los
beduinos.14
Sorprendentemente,
muchas personas que no simpatizaban con la causa
sionista creyeron
que los judíos mejorarían las condiciones de
los árabes palestinos. Por
ejemplo, Dawood Barakat, editor del periódico
egipcio Al-Ahram, escribió:
«Es
absolutamente necesario llegar a un
entendimiento entre sionistas y
árabes, porque la guerra de palabras sólo
puede hacer mal.
Los sionistas son necesarios al país: el
dinero que traerán, su conocimiento
y su inteligencia, y la industriosidad que los
caracteriza, contribuirán
sin duda a la regeneración del país».15
Incluso
un dirigente nacionalista árabe creía que el
regreso de los judíos a su
patria ayudaría a resucitar el país. Según el
jerife Hussein, el custodio de
los Santos Lugares islámicos de Arabia:
Los
recursos del país son aún un terreno virgen
y serán desarrollados por
los inmigrantes judíos. Una de las cosas más
notables hasta los
tiempos recientes era que el palestino solía
abandonar el país,
vagando por alta mar en todas direcciones.
Su suelo nativo no
podía retenerlo, aunque sus antepasados
hubieran vivido en
él por 1,000 años. Al mismo tiempo hemos
visto que los judíos
de países extranjeros acuden a Palestina
provenientes de
Rusia, Alemania, Austria, España y América.
La causa de
las causas podría no pasar inadvertida a los
quetenían el don de un discernimiento más
profundo. Sabían que el país era para sus
hijos originales (abna’ihilasliyin), pese a
todas sus diferencias, una patria sagrada y
amada. El regreso de estos exiliados (jaliya)
a su patria probará [ser] material y espiritualmente
una escuela experimental para sus hermanos,
que están con
ellos en los campos, las fábricas, los
oficios y entodas las cosas relacionadas con
el trabajo y la faena.16
Tal
como Hussein lo previera, la regeneración de
Palestina, y el crecimiento de su población, se
produjo solamente después de que los judíos
regresaron en
gran número.
Notas:
12.
Halpern, p. 108.
13.
Palestine Royal Comission Report, p. 233.
14.
Palestine Royal Comission Report, p. 259-260.
15.
Neville Mandel , “Attempts at an Arab-Zionist
Entente: 1913-1914”, Middle Eastern Studies
(Abril
de 1965), p. 233
16.
Al-Quibla, (23 de marzo de 1918) citado en
Battleground-Fact and fantasy in Palestine, de
Samuel
Katz (NY: Bantam Books, 1977), p. 128.
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