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Medio:
Periódico
26, Cuba
Autor: Juan
Morales Agüero ¿Quién es Molares
Agüero?
Día: Noviembre
de 2004
Site:
http://www.periodico26.cu/variadas/palestina201104.htm
Mail: rales@enet.cu
"Si,
yo soy musulmán
–confirma enérgicamente el
viejo Chejada al tiempo que emerge de sus
cavilaciones-. ¡Musulmán
de toda la vida! Y mi enemigo es Israel, que
nos ha quitado gran parte de nuestro territorio.
Pero a los israelíes les vamos a ganar la
guerra. ¡Se la vamos a ganar! Los palestinos
somos bravos y lucharemos hasta tener
nuestra propia patria (...) "Nota:
Esta entrevista fue realizada el miércoles 6 de
junio del año 2000. Dos días después, Alberto
Chejada murió como consecuencia de un ataque
cardíaco. Sirva
este trabajo para rendirle homenaje a todos los
que, como él, le han hecho aportes a la
nacionalidad cubana a pesar de haber nacido en
otras tierras. También a los palestinos en
cualquier lugar del mundo, quienes acaban de
perder a su líder, Yasser Arafat"
PALESTINA
EN EL CORAZÓN
Transcurría
el año 1927 cuando a Abder Rahman Mahmus
Shehadek alguien le hizo en su natal Palestina
-a la sazón ocupada por los colonialistas
ingleses- la siguiente propuesta: “¡vámonos
para América!”.Trotamundo por naturaleza,
bohemio por vocación, la idea de un viaje
tan sugerente y atractivo no le resultó en lo
absoluto extravagante. De manera que semanas
después, en compañía de un grupo de
compatriotas, se hizo a la mar desde un punto
del litoral mediterráneo. Luego de azarosas
jornadas navegando a todo trapo, su barco lanzó
escalerillas sobre un espigón de la rada
habanera. Había llegado a Cuba, nación que,
sin imaginarlo todavía el joven árabe, iba a
convertirse, con el tiempo, en su patria
adoptiva.
Pero
Abder Rahman Mahmus Shehadek era una retahíla
de nombres y apellidos demasiado complicada para
la noble pronunciación de un hispanohablante.
Así que, a poco de poner los pies
sobre la capital de la Perla del Caribe, Abder
permutó para el castizo Alberto, y Shehadek,
por su parte, pasó a ser, simplemente, Chejada.
¡Así de sencillo! Eso explica cómo este
palestino venido al mundo en la cisjordana
comarca de Beil-Nuba, que había paseado sus ínfulas
cosmopolitas por Turquía, Egipto, Marruecos,
Inglaterra, Francia y Venezuela, se convirtió,
de pronto en Alberto Chejada.
-A
La Habana llegué de 22 años de edad
–recuerda con no cierta dificultad en su
domicilio de Las Tunas el hijo del Levante,
ahora con 95 almanaques sobre la espalda-. Una
ciudad muy bonita y llena de gente. Desde que
pisé tierra comencé a moverme por la
zona de los grandes almacenes del puerto, pues
lo mío fue siempre el comercio y esas cosas.
Luego me fui para San Juan y Martínez, en Pinar
del Río. Allá me casé y tuve hijos. Me
mantuve 20 años por aquella zona, hasta
1947. Pero el palestino es como es. Y cierto día...
Empacó
el equipaje y regresó a Palestina. Según él,
“con el propósito de quedarse”. Pero su
hijo Alberto asegura que, realmente, no estuvo
mucho tiempo por allá. “Tal vez fueron unos
cuatro o cinco años”, dice. Le había picado
el bichito del trópico. Se había enamorado de
su canícula. Así que no anduvo por las ramas
cuando decidió retornar a América. En un
inicio, se estableció en la morocha
Venezuela, donde intentó montar un negocio
particular. Pero -¡ay!-, las autoridades
migratorias de allá le negaron la residencia.
Optó por volver a la hospitalaria y multiétnica
Cuba. Y entonces otra vez los almacenes, y el
comercio, y los recorridos... En 1954 llegó a
Victoria de Las Tunas.
-Aquí
en Tunas conocí a mi actual esposa –rememora
en un arranque de lucidez y todavía arrastrando
el rrrrrrrrrr de los árabes-. Luego de un
tiempo de noviazgo, nos casamos. Tuvimos a Fátima
y a Alberto, nuestros dos hijos. ¿Lo de Fátima?
Es por una virgen que se llama así allá en
Palestina. Por cierto, ese tapiz que usted ve ahí
en la pared lo traje de mi país. Retrata el
nacimiento del niño Jesús. También conservo
este turbante blanco que me he puesto para
complacerlo a usted. Son recuerdos de la patria,
¿sabe?
Por
unos instantes, queda sumido en el silencio. Se
sumerge en el mar de sus reflexiones hasta quién
sabe qué profundidades. Está absorto,
pensativo, como ensimismado tal vez en alguna
visión de su heroico y abnegado pueblo.
Su hijo Alberto hace algunas precisiones: “a
lo mejor ahora mismo tiene la mente puesta en
Palestina –conjetura-. Papi siempre la tiene
presente. Durante muchos años se ha mantenido
actualizado de lo que sucede en su tierra .
Tanto que, hasta hace poco, no se perdía un
noticiero de la onda corta sobre temas del Medio
Oriente.” Y su hija Fátima: “sufrió muchísimo
la Guerra del Golfo Pérsico y el ensañamiento
contra Irak –apunta-. Ah, y su ídolo es el líder
de la OLP Yasser Arafat. ¡Siempre lo está
mencionando! Desde pequeña fui testigo de su
devoción por la causa palestina. Si, los
musulmanes son muy fieles.”
-Sí,
yo soy musulmán –confirma enérgicamente el
viejo Chejada al tiempo que emerge de sus
cavilaciones-. ¡Musulmán de toda la vida! Y mi
enemigo es Israel, que nos ha quitado gran parte
de nuestro territorio. Pero a los israelíes les
vamos a ganar la guerra. ¡Se la vamos a ganar!
Los palestinos somos bravos y lucharemos hasta
tener nuestra propia patria.
Durante
la jornada conversamos sobre variados temas. Por
ejemplo, de su insistencia en conservar sus
tradiciones, tales como la de comer quippi
-una mezcla de carne de carnero con trigo- y la
de consumir muchos vegetales. Eso sí, nada de
carne de cerdo, prohibida por el Islam.
Hablamos, además, de las visitas que le hacen
algunos de los palestinos que pasan por Las
Tunas, de cómo crió a sus hijos, de la añoranza
por la patria...
-Papi
se jubiló a los 80 años –interviene de nuevo
su hijo Alberto, mientras distribuye
tacitas con café-. Fue dependiente en las
tiendas de aquí de la ciudad. Nunca dejó de
laborar con el Estado. Le dieron la medalla
Fernando Chenard por más de 25 años en el
sector del Comercio. Es una persona muy seria y
un excelente padre de familia. Le faltan
cinco años para llegar a la centena, pero se
mantiene físicamente bien. Claro, la mente no
es la de antes.
Desde
que abandona el lecho hasta que se retira a
descansar, el viejo Chejada maldice y oprobia a
los israelíes “que quieren dejarnos sin
patria.” Es su Intifada personal contra los
agresores de su pueblo.
Nota:
Esta entrevista fue realizada el miércoles 6 de
junio del año 2000. Dos días después, Alberto
Chejada murió como consecuencia de un ataque
cardíaco. Sirva este trabajo para rendirle
homenaje a todos los que, como él, le han hecho
aportes a la nacionalidad cubana a pesar de
haber nacido en otras tierras. También a los
palestinos en cualquier lugar del mundo, quienes
acaban de perder a su líder, Yasser Arafat.
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