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A
continuación un extracto del libro de Gustavo
Perednik “Judeofobia” que revela el mito
expuesto en la sección anterior.
El
libro completo puede conseguirse aquí
Relato
de la Crucifixión
"La
fuente más reiterada que halló la judeofobia
posterior en el Nuevo Testamento fue el relato
de la crucifixión, aun cuando incluye evidentes
errores históricos (que no socavan, claro está,
ni el carácter sagrado del texto para los
creyentes en él, ni la base teológica del
cristianismo; hablamos aquí meramente en términos
históricos)".
"Según
el Nuevo Testamento, durante la Pascua judía (Pésaj)
el Sanhedrín (que era el cuerpo supremo
religioso y judicial de Judea durante el período
romano) sometió a Jesús a juicio y lo condenó
a muerte. El gobernador romano Poncio Pilato
intentó evitar la aplicación de la pena, pero
se sometió al veredicto "lavándose las
manos" literalmente y Jesús fue entonces
crucificado por soldados romanos".
"La
vastísima bibliografía al respecto señala
varias imprecisiones en el relato, a
saber:
1.
El Sanhedrín nunca se reunía en las
festividades hebreas, y muy raramente aplicaba
penas de muerte (a un Sanhedrín que aplicara
una pena de muerte cada siete anos, el Talmud lo
llama "Sanhedrín devastador", a lo
que el rabí Eleazar Ben Azariá agregó:
"...aun cuando lo haga una vez cada setenta
anos"). Y en el caso de Jesús el texto
exhibe una inaudita ligereza en la aplicación
de la pena.
2.
Más grave aun es que ni siquiera se explicita
la trasgresión que justificara pena de muerte.
Había crímenes que la ley bíblica penaba con
muerte, pero no era el caso de proclamarse
"hijo de Dios", que no implicaba ningún
tipo de trasgresión. Además, los romanos solían
grabar en la cruz del reo la índole de su
delito. En la de Jesús, INRI (Jesús de
Nazaret, Rey de los Judíos) alude al crimen político
de sedición: nadie podía ser rey, porque el único
monarca era el César. Se trata de un crimen
contra Roma, castigado con un modo de ejecución
romano.
3.
El rol de Pilato es triplemente sospechoso. ?Por
qué el Sanhedrín -que tenía autoridad para
ejecutar las penas que imponía- solicitaría
ayuda del enemigo romano a fin de
"castigar" a un judío? ?Por qué el
Procurador habría de salir en defensa de un judío,
cuando él era responsable de imponer el orden
imperial en Judea, y en esa función ya había
hecho crucificar a miles? Y por último, el
conocido "lavado de manos" de Pilato
es un rito (netilat iadaim) que los judíos
observan hasta hoy antes de comer, al visitar
cementerios, o como signo de pureza. Extraño
es, pues, que así exteriorice su pureza un
militar romano a cargo de la represión.
"Por
todo ello, lo más probable es que quienes se
"lavaran las manos" fueran los
miembros del Sanhedrín, en pasivo temor ante la
decisión del Procurador (en ese momento la
mayoría de los judíos no deseaba rebelarse
contra Roma; el partido rebelde prevaleció
cuatro décadas después). Y probablemente quien
anunció la pena de Jesús fue Pilato mismo".
"El
motivo por el que los protagonistas del relato
fueron intercambiados, es quizá que los
redactores del Nuevo Testamento tenían en la
mira la expansión del cristianismo, y para
cumplir con ese objeto en el Imperio, la
incipiente religión debía eximir de toda culpa
al poderoso romano. Al mismo tiempo, podía
tranquilamente depositar la culpa en quien no
podría defenderse, el judío ya vencido."
"Además,
al evangelizar el mundo pagano, los cristianos
no podían argüir que Jesús había sido el Mesías,
puesto que ello no significaba nada para quienes
no creían en la Biblia. El único argumento válido
debía ser que el cristianismo era la religión
original, la verdad universal para la humanidad.
Para ello, el cristianismo debía ser el
exclusivo poseedor de la historia de Israel."
"A
fines del siglo I, la Epístola de Barnabás
sostiene que los judíos en rigor habían
entendido mal lo que los cristianos llaman
Antiguo Testamento, que nunca habría sido una
ley a ser cumplirda, sino una prefiguración de
la Iglesia."
"A
comienzos del siglo II, Ignacio de Antioquía lo
resume así: "No fue la cristiandad quien
creyó en el judaísmo, sino los judíos quienes
creyeron en el cristianismo". Así nacía
el fértil tema de que la Iglesia era, y siempre
había sido, el verdadero Israel. El problema
era que el pueblo al que la Iglesia reclamaba
haber reemplazado, continuaba coexistiendo y, más
importante aun, se adjudicaba las mismas fuentes
de fe, y afirmaba su anterioridad y su autoría
del Antiguo Testamento."
"Se
desarrolló una literatura antijudía, según la
cual la Iglesia precedía al Viejo Israel,
remontándose hasta la fe de Abraham e incluso a
Adán. La Iglesia era así "el eterno
Israel" cuyos orígenes coincidían con los
de la misma humanidad. La ley mosaica era ergo sólo
para los judíos, quienes con ese peso habían
sido castigados por su inmerecimiento y su culto
al becerro de oro. La legislación mosaica se
transformaba en un yugo impuesto al Viejo Israel
por sus pecados. Los judíos no sólo eran
privados de su rol providencial de pueblo
elegido, sino que además pasaban a ser una nación
apóstata."
En
los primeros siglos, el tratado cristiano más
completo en contra de los judíos fue el Diálogo
con Trifón de Justino, que explica cómo las
desgracias que sufren los judíos son castigo
divino. Y en ese marco, el peor de los mitos es
el del "deicidio", el asesinato de
Dios, explicitado por primera vez por Melito,
obispo de Sardis, alrededor del ano 150:
"Dios ha sido asesinado, el Rey de Israel
fue muerto por una mano israelita". Como
consecuencia, "Israel yace muerto", y
el cristianismo conquista toda la Tierra. Esta
acusación, que fue repetida por décadas y
siglos, nunca fue la doctrina oficial de la
Iglesia. Pero se arraigó de tal modo en los
sermones cristianos que la Iglesia debió
oficialmente rechazarla durante el Concilio
Vaticano II de 1965.
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