Informe completo del centro wiesenthal sobre la cumbre América del Sur – Países Arabes

Estimados amigos y amigas:

El 10 y 11 de mayo de 2005 se desarrolló en Brasilia la primera Cumbre América del Sur – Países Arabes. El Centro Simon Wiesenthal fue la única organización no gubernamental presente en la Cumbre, en carácter de observador.

Desde su anuncio, la Cumbre despertó diversas inquietudes debido al tono político que, se suponía, intentarían darle los países de la Liga Arabe. Por ello, y tomando en cuenta antecedentes de otros encuentros regionales que incluyeron entre sus propósitos atacar a Israel y apoyar (no siempre de manera explícita, pero si tácita) al terrorismo, el Centro Wiesenthal lanzó una voz de alarma en vísperas de su realización. En una carta dirigida a todos los ministros de Relaciones Exteriores de América del Sur, Shimon Samuels (Director de Relaciones Internacionales del Centro), y Sergio Widder (Representante para América Latina), seńalaron que “hemos sabido que el borrador de la declaración de la Cumbre propone ‘definir el crimen terrorista y diferenciarlo del derecho legítimo de los pueblos a resistir la ocupación extranjera para lograr la independencia nacional’. Esta es una retórica ambigua, utilizada con frecuencia para justificar los ataques terroristas en cualquier lugar del mundo”.

En un párrafo especial para el canciller de Brasil, Celso Amorim, el Centro apeló a la responsabilidad del país anfitrión para evitar que la Cumbre avalara el terror. Por otra parte, se le propuso al canciller argentino Rafael Bielsa que promoviera ante la Cumbre la iniciativa del Centro Wiesenthal para designar el terrorismo suicida como crimen contra la humanidad, la cual fuera presentada a nivel regional en la Cumbre del MERCOSUR de julio de 2004. Adicionalmente, se recordó a todos los cancilleres sudamericanos la preocupación internacional acerca de la Triple Frontera como un enclave desde el cual se recaudan fondos para grupos radicalizados de Medio Oriente.

La apelación concluía seńalando que “Sudamérica tiene mucho para brindar al mundo árabe, especialmente su experiencia de haber abandonado una historia de regímenes autoritarios para elegir el camino de la democracia, y el respeto por los derechos humanos y las libertades individuales”.

Una vez en la Cumbre, tuvimos plena certeza de que su declaración final contendría ese lenguaje ambiguo, que se plasmó particularmente en los puntos 2.16 y 2.17 de la “Declaración de Brasilia”. El primero de ellos, destacaba “la importancia de combatir el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones”; el segundo, reconoce “el derecho de los Estados y pueblos a resistir la ocupación extranjera, de acuerdo a la legalidad internacional y el derecho humanitario”. Consultado acerca de si este último punto podría ser interpretado como un aval por parte de los grupos teroristas, Amorim dijo: “cada uno lo va a leer como quiera entenderlo”.

Luego de estas manifestaciones y de conocerse el contenido de la Declaración de Brasilia, el Centro condenó el aval dado por la Cumbre Sudamérica - Países Arabes a los grupos terroristas. "Los líderes de las democracias sudamericanas han perdido una oportunidad histórica en su primer encuentro con los líderes del mundo árabe y no han logrado emitir una seńal contra el terrorismo suicida, sin importar quién sea la víctima o el victimario, ni la causa que pretenda justificarlo", dijo el rabino Abraham Cooper, Decano Adjunto del Centro Simon Wiesenthal. Además, Shimon Samuels y Sergio Widder enviaron una nueva carta a Amorim, protestando por el el texto final de la Declaración de Brasilia. “La resistencia a la ocupación es el pretexto que utilizan grupos como Hamas cuando asesinan a civiles en Jerusalem, Haifa o Tel Aviv. Es evidente que Brasil compartirá la responsabilidad ante cualquier acto de terrorismo árabe en el futuro. El texto de la declaración excede las reglas de la diplomacia y constituye un aval pleno al terror. La condena al terrorismo no admite múltiples lecturas”.

En manifestaciones a la prensa, el Centro también lamentó la ausencia de cualquier referencia a la democracia en el texto de la Declaración. Esta carencia fue también duramente criticada por la prensa, que en la ceremonia de cierre interpeló al presidente Lula da Silva por la ausencia de este concepto. Resultó penoso escuchar que Lula defendiera esa debilidad del documento alegando que “siendo tantas partes que tienen distintas concepciones acerca de qué es la democracia, no hubiera sido democrático pretender incluir una apelación en este sentido en el documento”.

La postura del Centro se vio ampliamente reflejada en medios de prensa de Sudamérica (en particular de Brasil y de Argentina) e internacionales. A modo de ilustración, vale la pena citar una carta de lectores publicada el día 12 de mayo en el diario O Estado de Sao Paulo: “En su escalada de vanidades, el gobierno consigue una reprimenda del Centro Simon Wiesenthal, respetadísimo en todo el mundo. En una declaración [el Centro] afirma que Brasil compartirá la responsabilidad por futuros atentados. Esto no es una bravuconada, porque el Centro Wiesenthal es acreedor de la mayor respetabilidad desde hace ańos”. La carta fue firmada por Julio Cruz Lima Neto.

La prensa brasilera fue muy crítica con su propio gobierno, destacando que mientras Brasil proclamó que sería una Cumbre orientada a fortalecer los lazos comerciales, la Liga Arabe aprovechó la oportunidad para encontrar una nueva plataforma de apoyo político, y que logró introducir una agenda temática completamente ajena a los intereses sudamericanos. Vale citar un fragmento del editorial de Folha de Sao Paulo del 12 de mayo, donde se dice que “Brasil puede y debe defender que exista un estado palestino. Puede también reconocer el derecho de poblaciones bajo ocupación extranjera a tomar las armas para recuperar la soberanía. Lo que no es aceptable es que un documento tan extenso y detallado -que llega a incluir un reclamo a favor de la soberanía argentina sobre las islas Malvinas, Goergias y Sandwich del Sur- no tenga una referencia explícita a los civiles israelíes víctimas del terrorismo y al derecho que tiene ese país de defenderse”.

El Centro Wiesenthal seguirá de cerca este proceso de integración birregional, que prevé una nueva Cumbre en el ańo 2008. Asimismo, se iniciarán diversos reclamos y gestiones ante todos los países sudamericanos por haber aprobado la Declaración de Brasilia. Particularmente, se hará énfasis en la incoherencia en la que incurrieron los países miembros del MERCOSUR al ignorar la promoción de la democracia, dado que este organismo regional incluye la llamada “cláusula democrática”, establecida en junio de 1996, según la cual “toda alteración del orden democrático constituye un obstáculo inaceptable para la continuidad del proceso de integración en curso respecto al Estado miembro afectado”.

Estamos a vuestra disposición para cualquier comentario, consulta o inquietud.

 

Cordialmente,

 

Sergio D. Widder

Representante para América Latina