Este
artíuclo de Ezequiel Finkelberg fue escrito
para la revista "Horizonte"
a fines de Diciembre de 2004. El pedido de la
revista fue enviar una nota sobre los problemas
de seguridad que acarreará el
Plan de Sharon. A continuación el texto
completo
La
publicidad realizada por Gush Katif y la
Organización Sionista Norteamericana lo resume
de manera aterradora. “A quien se escape de
Gaza, Gaza lo perseguirá”.
El
plan del Primer Ministro Ariel Sharon,
diagramado oficialmente para desconectar a
Israel de algunas de sus zonas históricas, ha
prendido la mecha. El estado judío estuvo
dispuesto en un principio a abandonar ciertos
territorios en disputa a cambio de un tratado de
paz con los árabes que allí habitan. Cuando el
acuerdo finalmente se firmó en 1993 e
inmediatamente fue violado por los palestinos,
Israel aceptó seguir adelante sólo bajo la
esperanza de lograr un acuerdo final. Hoy, luego
del rechazo árabes a cualquier tipo de paz
ofrecida por Israel, Sharon, está dispuesto a
dejarlo todo sin nada a cambio.
Conocido
popularmente como “salida unilateral” el
programa esconde unas devastadoras consecuencias
para la seguridad israelí.
El
Comandante en Jefe de las FF.AA. Moshe Bugui
Yaalon[1] afirmó que “la salida unilateral es
una rendición frente al terror... le dará un
empujón hacia delante” y que “cada hecho
que sea entendido por los palestinos como una
grieta en nuestras posibilidades de
enfrentarlos, aleja cualquier posibilidad de
detener(lo)”. Abi Dijter, Director General del
Shabak (FBI israelí) coincidió: “La salida
es peligrosa, ésta llevará a una sensación de
triunfo en los palestinos y de aliento al
terrorismo”[2]. En cuanto a Aaron
Zeevi-Farkash[3], General en Jefe del Servicio
de Inteligencia, sostuvo: que el mismo “es leído
por los palestinos como un triunfo del
terrorismo. En la visión de los
fundamentalistas islámicos es posible que
incluso aumente la aceptación del terrorismo
como una actividad corriente”.
Ellos
no son los únicos. En el mismo grupo de
opositores se encuentra el Jefe del Cuartel
General del Ministerio de Defensa Gen. (Res.)
Amos Guilad[4]. “Está prohibido dejarse
seducir a programas unilaterales debido a que
estos no traerán seguridad alguna” -aseguró-.
El Comandante de la División Gaza, Vice Gen.
Guidon Shemini, sostuvo por su parte que “las
discusiones en Israel sobre la posibilidad de
realizar una salida unilateral alientan a las
organizaciones terroristas a cometer más
atentados”.
El
Comandante General a cargo de la división en
defensa de Netzarim, Yoel Strik no se quedó
atrás: “Aún en el caso de no existir el
poblado de Netzarim existe la necesidad táctica
de una presencia militar en la zona”[5]
Las
apreciaciones profesionales en contra del
programa no son -al parecer- exclusividad de los
altos mandos israelíes. El diario Maariv[6] citó
fuentes de EE.UU. diciendo que “la salida
unilateral representa un éxito para Hamas y el
abandono de los poblados judíos...
cumplirá su sueño de un estado único sin la
presencia de judíos”.
Una
sola de las afirmaciones anteriores dispararía
una profunda discusión sobre las consecuencias
del plan del Primer Ministro Israelí. Sin
embargo esto no sucede. Los medios han colmado
el ambiente con eufemismos del estilo “salida
unilateral de Gaza”, cuando la presencia
israelí es nula desde 1994. Tal es así, que el
99.98% de los palestinos vive en esa zona bajo
autonomía. La palabra “desconexión”
tampoco resulta adecuada. Israel se compromete
en el plan de Sharon a continuar proveyendo a
los árabes de electricidad y agua corriente
entre otros servicios. El comercio con la zona
no se interrumpirá. Entonces... ¿En qué
consiste?
El
documento oficial trata la destrucción de 25
pueblos judíos dentro de las fronteras del
Israel histórico y la realización de un
transfer[7] a su población judía.
Si
bien sólo 17 de los 21 pueblos ubicados en la
Franja de Gaza, se encuentran agrupados en el
conglomerado “Gush Katif”, este nombre es en
general el usado para mencionar a los 8000 judíos
(4.000 de ellos niños) que viven en la zona.
Gush
Katif, fue diseñado en 1971 como plan de
seguridad “Cinco Dedos”. El objetivo: crear
cinco conglomerados poblacionales que eviten una
cadena territorial árabe dificultando así, el
ataque a ciudades vecinas dentro de los bordes
de 1948 como Ashkelon y Sderot.
El
plan funcionó y Gush Katif se convirtió en el
primer blanco para borrar a Israel del mapa.
Desde comenzado los ataques más violentos en
2000, Gush Katif absorbió el 57% de los 24.000
ataques terroristas.
Los
cuatro pueblos restantes se encuentran en el
norte de Samaria (ver mapa). Esta zona al norte
de Jerusalem representa un punto estratégico
que por su altura domina la costa mediterránea.
El triángulo casi deshabitado triángulo
conformado por las ciudades palestinas Jenín,
Shjem y Tulkarem es 250% más grande que toda la
Franja de Gaza.
Los
pueblos israelíes que en ella se encuentran
cumplen una función similar a Gush Katif
evitando el libre contacto de personas que no
siempre habitan la misma ciudad como un
terrorista, el técnico que construye la bomba,
quien provee el material explosivo y quien
transporta al asesino hasta el blanco elegido.
¿Qué
sucederá con las propiedades de los habitantes
luego que éstos sean expulsados? Según una
primera versión las casas particulares deberían
pasar intactas a manos palestinos. Las quejas
corrieron como reguedero de pólvora. Nadie quería
ver a Hamas festejando en los hogares de sus víctimas
judías.
Según
el plan actualizado, las mismas serán
destruidas, mientras que los espacios públicos
(gimnasios, auditorios, edificios municipales,
teatros, cines, colegios primarios y
secundarios, etc.) pasarán a manos de la
AP. Las fuentes de trabajo (fábricas,
plantaciones, etc.) serán traspasadas a través
de una tercera parte, tal vez el Banco Mundial[8]. Debido a la imprecisión del texto,
cualquier de estos dos destinos es de esperar
para las 40 sinagogas.
El
programa no sólo entrega en bandeja de plata
casi todas las demandas árabes, también se
compromete a “aconsejar, asistir, y
entrenar” a las fuerzas de seguridad
palestinas; las mismas que están acusadas por
Israel de apañar en el asesinato de civiles.[9]
El
día después de la retirada, la zona búfer que
protegía a Israel ya no existirá. El roce
entre militares y terroristas tendrá lugar de
ahora en más en la frontera israelí y no en la
profundidad del territorio autónomo.
¿Cómo
evitará Israel que los palestinos construyan
casas al borde de la cerca de seguridad como lo
han hecho en Rafiah permitiendo la infiltración
de terroristas por debajo de cerca de seguridad?
¿Cómo se evitará que Hamas dispare contra el
puerto de Ashkelon poniendo en peligro la economía
israelí? ¿Y con respecto al oleoducto que de
allí parte hacia Eilat? ¿Cómo impedir que
esta alternativa al canal de Suez para el
transporte de petróleo ruso al lejano
oriente” sea usado de tiro al blanco mientras
más de un país árabe desearía que no
existiese.[10]
Si
el plan fuese trasladado a EE.UU., Bush le estaría
ofreciendo a Bin Laden la ciudad de Los Ángeles
con la esperanza de mejorar su posición en la
lucha contra la jihad mundial.
Esta
amenaza a la seguridad israelí deberá sumarse
la de los judíos diaspóricos. Los neo-nazis,
los musulmanes europeos y la izquierda que los
protege, advertirán que la empresa sionista está
en retirada y darán nuevos bríos a sus
ataques. La amenaza del “largo brazo israelí”
(sea en Munich o Uganda) continuará desvaneciéndose.
El proceso -que comenzó con los fallidos
acuerdos de Oslo en 1993- se profundizará. Los
judeófobos percibirán que la “solución a la
cuestión judía” propuesta por el sionismo
sobre la base del control territorial retrocedió
un paso más e intentarán sacarle provecho.
No
es casualidad que la intifada de al Aqsa
-bautizada no con poca ironía como la “Guerra
de Oslo”- comenzó a cuatro meses de la
retirada unilateral del Sur del Líbano. Dicho
“redespliegue” fue entendido por Hezbollah
como un triunfo de la violencia y llamaron a
emular dicho modelo[11] recibiendo la aprobación
palestina[12].
¿Quizás
a pesar de todo la retirada sirvió para calmar
el norte israelí? No. Luego de que Israel
cumpliera con su parte de la resolución de las
NU 425, el número de misiles tierra-tierra que
apuntan a Israel se multiplicó por tres
alcanzando la escalofriante cifra de 12.000.
Según Zeevi-Farkash Hezbollah tiene además un
par de docenas de misiles “con un rango de 115
Km. y tal vez 200 Km.”. Añadió incluso que
se investiga la presencia de cohetes que
alcanzarían Beer Sheva.
Si
los palestinos adquirieran los misiles de menor
alcance de Hezbollah (Katyushas)–tal como
intentaron a través del barco “Karin A”- el
70% de la población israelí y al 80% de su
base industrial estarían bajo fuego.
¿Cómo
evitar que Gaza se convierta en un paraíso
terrorista? Afganistán se transformó en el
centro operacional de Al Qaida al salir de las
tropas soviéticas. Yugoslavia luego de Tito e
Irak luego de Sadam Hussein se convirtieron en
centros de importación terrorista. ¿Cómo
evitar que lo mismo suceda en Gaza en la era
post- Arafat cuando Israel ya no esté en la
zona?
Debido
a estas y otras preguntas Tzahal presentó un
informe en el que se enumeran 13 amenazas a la
seguridad israelí cuando el plan de Sharon sea
llevado a la práctica[13]. ¿Cuál es el
“Plan B” de Tzahal si todo falla? Volver a
controlar las zonas abandonadas. Tzahal no
aclara si los pueblos judíos serán
reconstruidos.
El
fantasma de una huída bajo fuego comenzó y el
mismo Ariel Sharon confesó que el terrorismo no
aminorará una vez concluida la salida.
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